Menú

Blog de paravegetarianos

Morrissey: Un animal del pop que defiende a los suyos

morrissey

Artículo escrito por: Jaime Barber

La historia del pop está llena de artistas comprometidos que han utilizado su posición de figuras públicas para defender causas sociales. Desde el activismo político de John Lennon hasta la labor de concienciación de Bono, muchos han sido los que desde su vida y desde su música han intentado llamar la atención sobre los desórdenes de nuestra sociedad. Sin alcanzar la fama de los dos ejemplos citados, cabe destacar a Morrissey como el artista más explícitamente comprometido con los derechos de los animales.

Los buenos aficionados a la música conocerán a Steven Patrick Morrissey (popularmente conocido por su apellido) como letrista y vocalista de la banda británica The Smiths entre 1980 y 1987. La combinación de su voz de barítono y sus retorcidas letras de canciones le convirtieron entonces en un mito que continuó con una irregular pero notable carrera como solista hasta nuestros días. Su discografía está plagada de temáticas conflictivas, desde su sexualidad compleja y ambigua hasta la constante presencia de la violencia en sus canciones, pasando por su compromiso político –sirvan como ejemplo de su ideología dos canciones: La reina ha muerto y Margaret en la guillotina. Si bien nunca ha mostrado piedad por las criaturas políticas, Morrissey ha evidenciado desde siempre un inamovible compromiso con los derechos de los animales, declarándose vegetariano a la tierna edad de once años.

Este compromiso ha estado presente tanto en su música como en sus declaraciones públicas. Sin ir más lejos, el segundo LP de la banda británica se tituló Meat is Murder (La carne es asesinato). La letra de la canción que daba título al álbum estaba terroríficamente ambientada en un matadero y su mensaje no tenía piedad con el consumo de carne:

Los gemidos de un novillo podrían ser gritos humanos.
Cada vez más cerca viene el cuchillo espeluznante.
Esta hermosa criatura debe morir.
Esta hermosa criatura debe morir.
Una muerte sin razón.
Y la muerte sin razón es asesinato.
Y la carne que usted tan caprichosamente fríe
no es suculenta, sabrosa o buena.
Es muerte sin razón.
Y la muerte sin razón es asesinato.
Y el ternero que usted trincha con una sonrisa
es asesinato.
Y el pavo que usted rebana festivamente
es asesinato.
¿Usted sabe cómo mueren los animales?
Los aromas de la cocina no son muy agradables.
No es confortable, alegre o buena.
Es la sangre hirviente y el atroz hedor del asesinato
del asesinato.
No es “natural”, “normal” o buena
la carne que usted fríe tan caprichosamente.
La carne en su boca
A medida que te regocijas del sabor
del asesinato.
No, no, no, es asesinato.
No, no, no, es asesinato.
Oh, ¿y quién oye cuando los animales lloran?

Tan duras como estos versos han sido las declaraciones de Morrissey contra quienes promueven el consumo de carne, llegando a defender a activistas violentos como Animal Rights Militia, alegando que “a los granjeros y laboratorios científicos [atacados] se les paga con su misma moneda, con el único lenguaje que entienden”. Nunca ha callado su opinión durante giras y festivales, criticando abiertamente a los organizadores si comerciaban con carne durante su actuación. Incluso llegó a lograr que el Staples Center, gran auditorio y centro deportivo de Los Ángeles, accediera a convertirse en recinto 100% vegetariano durante la jornada de su concierto, un honor que se había negado incluso a otro ilustre músico vegetariano: Paul McCartney. La incansable defensa de sus ideales le llevó a ser nombrado por la organización PETA como Persona del Año 2011.

“No hay diferencia entre comer animales y la pedofilia”, ha llegado a afirmar este mismo año. “Ambos son violación, violencia, muerte”. Sin duda, su activismo sigue más vivo que nunca, como demuestra el single que anuncia su nuevo disco, World Peace Is None of Your Business. La canción se titula The Bullfighter Dies (El torero muere) y hace un recorrido por las plazas españolas para terminar proclamando: “¡Hurra, hurra! ¡El torero muere y nadie llora porque todos queremos que el toro sobreviva!”. Genio y figura.

Paul McCartney o el poder de difundir el mensaje

Paul McCartney“Si las paredes de los matadero fueran de cristal, todo el mundo sería vegetariano”

Aquél que antaño hizo bailar al mundo al ritmo de los eternos Beatles, hoy en día combina su faceta musical con la de activista por los derechos de los animales. Sir James Paul McCartney es mucho más que la cara popular y mediática del cuarteto más importante de la historia de la música moderna: es el ejemplo de cómo una figura famosa puede ayudar a difundir un mensaje.

Todo empezó durante la temporada que pasó junto con su esposa Linda en una granja de Escocia en 1975. Después de estar criando y cuidando a un rebaño se ovejas, se encontraron ante un plato de cordero un día y decidieron que ya no querían comérselo. Habían llegado a querer a las ovejas, y se propusieron cambiar su dieta. En una entrevista publicada en 1992, Paul McCartney describe el cambio que experimentó al dejar de comer carne: “lo que pasa es que te implicas y empiezas a ser un activista porque te das cuenta de que lo que haces es ayudar a salvar esos pobres animales de ser llevados al matadero. Así que la parte espiritual de tu vida también cambia.”*

Su mujer fue un apoyo muy importante para el músico y fuente de inspiración. Además de dar su apoyo a campañas de la organización “People for the Ethical Treatment of Animals” (PETA) y para la Campaña para proteger la Inglaterra Rural, Linda lanzó en 1991 una empresa de comida vegetariana llamada “Linda McCartney Foods”, que todavía hoy sigue funcionando después de su muerte en 1998.

Junto con Linda, Paul McCartney empezó su carrera como activista por el derecho de los animales que llega hasta el día de hoy. Su campaña más significativa se encuentra dentro de PETA: es el proyecto meat.org, con el vídeo “Glass Walls”.

Su famosa frase “Si las paredes de los mataderos fueran de cristal, todo el mundo sería vegetariano” ha dado la vuelta al mundo por su elocuencia: habla de enfrentarse a la situación, de no querer apartar la mirada a las atrocidades asociadas al consumo de carne. Es una llamada a la acción, a tomar consciencia de lo que sucede a nuestro alrededor y a decir “basta”. Paul McCartney utiliza su popularidad para difundir un mensaje de cambio y llamada al activismo.

Referencia:
http://www.eatveg.com/paul.htm
*Then what happens is that you really get into it and start becoming activist because you realise that what you’re doing is helping to save these poor animals from getting shunted into a slaughterhouse. And so the spiritual side of your life changes.

Albert Einstein y la visión global del universo

Albert EinsteinSe dice que alguien es un “Einstein” cuando es tremendamente listo. Que el físico alemán se haya ganado esta merecida fama, convirtiendo su nombre en un halagador cumplido, se debe a su gran capacidad de abstracción y de comprensión del universo (o multiverso) hasta tal punto de formular teorías visionarias a las que el tiempo ha confirmado como absolutamente probadas. Una de las más reconocidas teorías de Albert Einstein es la de la relatividad, esa que reza e=m*c2,, o dicho de otra forma, que la energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.

(Por cierto, dato curioso: Einstein fue Nobel de física en 1921, pero el premio no se lo dieron por la teoría de la relatividad sino por el resto de sus aportaciones. Que no le reconocieran la teoría de la relatividad se debe a que el científico que la tenía que evaluar no la entendió, y no querían arriesgar el prestigio de los Nobel reconociendo una teoría que quizás más tarde sería refutada. Hay que recordar que, en su tiempo, la teoría de la relatividad resultó controvertida).

La historia, lamentablemente, emparejó a Einstein con una de las peores pesadillas del siglo XX, las bombas atómicas. Einstein, en 1939, le comentó al presidente Roosvelt el poder energético del uranio, algo en lo que los nazis también trabajaban. La carrera armamentística se disparó. A raíz de esto, y tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Einstein dedicó el resto de su vida a propagar un mensaje de desarme y pacifista, muy crítico con la política de EEUU durante la Guerra Fría.

Muchos quizás desconocerán la vertiente más humanista de Einstein. Famoso por su genialidad científica, el alemán destacó también como brillante ensayista y líder de opinión, todo ello dotado de un gran sentido humanista y pacifista. Einstein era tan filósofo como físico, y sus reflexiones sobre la naturaleza humana resultan brillantes. En este sentido, existen varios títulos recopilatorios de declaraciones, cartas abiertas y notas del propio diario de Einstein. Todo ello se convierte en una gran fuente de inspiración: podéis, para haceros una idea, hojear el libro Mi credo humanista (http://red.universitam.com/wp-content/uploads/group-documents/3/1318346189-alberteinstein-micredohumanista.pdf). En sus textos, se muestra muy crítico con la vanidad humana, la estupidez y la codícia. A su vez, resalta el lado más bello de la vida, e indica el sendero a seguir.

Hay una declaración del Nobel de física que sin duda es poco discutible, y que plasma la belleza y sencillez de su filosofía: “Un ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros el ‘Universo’, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto – una forma de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una forma de cárcel para nosotros, restringiéndonos a nuestros deseos personales y al afecto por unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra misión debe ser liberarnos de esta cárcel ampliando nuestro círculo de compasión para que abarque a todas las criaturas vivientes y a la totalidad de la naturaleza en su belleza. Nadie es capaz de conseguir esto totalmente, pero esforzarse en tal logro es en sí mismo parte de la liberación y un cimiento para la seguridad interna”.

Conociendo su posición, se entiende que Einstein abrazara el veganismo en los últimos años de su vida, y lo hizo desde una visión ética y pacifista. Pocos días después de cambiar su dieta, escribía en su diario: “Así que estoy viviendo sin grasas, sin carne y sin pescado, pero me siento muy bien de esta manera. Siempre me ha parecido que el hombre no nació para ser un carnívoro”.

Llegó a sugerir, además, que el vegeterianismo obraría un cambio anímico en la humanidad: “Opino que el estilo de vida vegetariano por su efecto puramente físico sobre el temperamento humano influenciaría muy beneficiosamente a la humanidad en su totalidad”, a lo que añadía: “Nada beneficiará la salud humana y aumentará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra tanto como la evolución hacia una dieta vegetariana”.

Como con una visión transversal, el genio alemán apelabla con claridad por la necesidad de un nuevo tipo de ser armónico, una humanidad serena, respetuosa y evolucionada. A mi me parece que daba en el clavo. La teoría de la relatividad es simplemente ciencia, un conocimiento teórico fruto de la observación, la hipótesis y la deducción. Descifrar las normas del universo no en sí nada malo. Lo peligroso es el uso que se le dé a esos conocimientos. La bomba atómica puede existir, eso es todo. Que exista, que se use, que se mate, no es culpa de la física, no es culpa del uranio y, por supuesto, no es culpa de Einstein. El factor clave es otro: el ser humano vil, codicioso, en podredumbre. Sentenció: “El hombre que considera su propia vida y la de las criaturas prójimas como insignificantes no es solamente infeliz sino apenas apto para la vida”, una opinión que podemos extrapolar a múltiples campos de reflexión.

Si algo me parece poderosamente magnético de Einstein es su capacidad para concebir la totalidad de las cosas: Imaginar rayos de luz surcando el espacio, como estos se mueven alrededor de diversos campos gravitatorios, y ser capaz de entender que el tiempo es la cuarta dimensión, que es relativo, y que puede curvarse… Una mirada como la suya, global, también contempló la realidad humana en su totalidad y, descartando lo particular para comprender las propias leyes naturales, trató de arrojar un poco de luz a cómo debe existir el hombre en coherencia con el todo: armónico, o no será.

Pero bien, él mismo afirmó: “que todo hombre sea respetado, y ninguno idolatrado”. Así que aquí me detengo, presento mis respetos y me despido del increíble maestro.

Justin Bieber podría volverse vegetariano gracias a Usher

En realidad esta noticia me da un poco igual, no soy fan ni de uno ni de otro. Pero sí, me interesa desde un punto de vista sociológico. El periódista dice : “El novio de Selena Gomez considera a Usher como un hermano, y toma al pie de la letra los consejos que éste le da. Por ello, es posible que Justin Bieber se vuelva vegetariano por recomendación del rapero, que ha decubierto los beneficios de la vida vegana. El padre de Usher murió en 2008 de un infarto, y esta puede ser una de las causas por las que el rapero quiera llevar una vida más sana y saludable, reduciendo el ingesto de grasas saturadas y de origen animal.”

Con tantos famosos que declaran uno tras otro haberse vuelto vegetarianos, el vegetarianismo suena cada vez más a una moda hype, una manera de parecer moderno, sano, interesante, intelectual, en una palabra : “guay”. Pero una moda va y viene. Es más, una moda siempre deja sitio a otra moda totalmente opuesta a la anterior : hoy se lleva la falda corta, mañana se llevará la falda larga. Hoy zapato plano, mañana zapato de tacón. Porque sí. No hay más motivos.

Me pregunto muchas veces viendo todas estas portadas con estas caras que le sonríen al mundo con sus mejillas rosas, llenas de buena salud y pureza vegetariana : si “volverse” vegetariano hoy está de moda entre los famosos, quién sabe si mañana no va a estar de moda el “volverse” a la carne y comerse un chuletón al día “porque yo lo valgo” ?

Me gusta pensar que el vegetarianismo se extiende más por los consejos personales de un amigo a otro que no por una moda. Si te has vuelto vegetariano sobre los consejos de tu amigo, es muy probable que primero le hayas intentado defender tu postura carnívora y que al final de una larga conversación hayas perdido en tu argumento, lo cual significa que has reflexionado y eres capaz ahora de convencer a cualquiera usando estos mismos argumentos, junto a otros que vas recopilando a lo largo de tu experiencia. Me parece más fiable, más profunda y más duradera esta manera de promover el vegetarianismo que no la de hacerlo pasar por una simple moda que mañana puede desaparecer igual de rápido que los pantalones campana o la manga murciélago…

En todo caso, me alegro que Usher haya convencido a Justin Bieber para que se vuelva vegetariano, es una muy buena noticia y me alegro que aparentemente lo haya hecho por sus propios motivos, personales.
Ahora Justin, con que tú también convenzas a tu mejor amigo y no necesariamente a todas tus fans, me harás feliz, igual que los millones de vegetarianos que no somos famosos tenemos el poder de convencer a un amigo nuestro, o al menos hacerlo reflexionar. Sólo así las cosas pueden cambiar en profundidad, fuera de todas las modas.

Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/20120906/gente/justin-bieber-volverse-vegetariano-201209062040.html

La dieta vegetariana en el deporte: desde Carl Lewis hasta ti

En el artículo anterior comprobamos que la práctica deportiva y la dieta vegetariana no son filosofías de vida incompatibles. Con el ejemplo de Carl Lewis constatamos como, de hecho, el atleta americano reconoció que su rendimiento mejoró después su primer año como vegetariano. Pero, ¿Cómo deben conciliarse estas dos prácticas? Para saberlo, nos hemos preguntado dos cuestiones: ¿Qué es necesario, nutricionalmente hablando, tener en cuenta para la práctica deportiva (y para una vida saludable en general)? ¿Hasta que punto estos elementos nos los proporciona la carne y otros productos derivados de los animales? Las observaciones expuestas a continuación se han extraído de la lectura de informes publicados conjuntamente por la Asociación Americana de Dietética, la Asociación de Dietistas de Canadá y el Colegio Americano de Nutrición. Sin embargo, el siguiente artículo es solamente una aproximación con voluntad de informar objetivamente. Lo más recomendable para cualquier persona que quiera realizar deporte (ya sea vegetariana o no) es consultar con un especialista en la materia para analizar sus necesidades específicas.

Y ahora, veamos que dicen los expertos en la materia.

La energía necesaria para la realización de deporte es la glucosa. En un sentido práctico, la glucosa se almacena en los músculos para dotarlos de energía motriz y en el hígado, órgano desde el que se suministra glucosa a la sangre, imprescindible para abastecer al cerebro de la energía necesaria para un óptimo funcionamiento. Un buen suministro de glucosa es, por tanto, absolutamente necesario para desarrollar la energía necesaria en cualquier actividad deportiva, y a su vez un cerebro bien alimentado garantiza una mayor capacidad de concentración y una sensación de bienestar. Los alimentos ricos en carbohidratos son los mayores suministradores de glucosa, y un deportista necesita que el 60% de las calorías consumidas al día sean hidratos de carbono. Esto se traduce en unos 6-10 gramos de hidratos de carbono por kilogramo de peso corporal.

Las principales fuentes de hidratos de carbono son de origen vegetal: cereales y sus derivados, legumbres y las patatas son productos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, ideales para la práctica deportiva prolongada.

Si los hidratos de carbono son, deportivamente hablando, la fuente energética de los ejercicios musculares, las proteínas son nutrientes estructurales, encargados de hacer crecer y desarrollar los músculos, así como actores clave para una óptima recuperación muscular, evitando la fatiga. Las proteínas se encuentran tanto en alimentos animales como vegetales. Es necesario consumir proteínas ricas en los aminoácidos esenciales, que son aquellos que el cuerpo no puede producir de forma independiente. Por ello necesita abastecerse de ellos mediante los alimentos. Las proteínas animales, presentes en la carne, la leche y derivados así como en los huevos, presentan proteínas completas, o lo que es lo mismo, una sola proteína animal contiene todos los aminoácidos esenciales. Pero eso no quiere decir que los aminoácidos esenciales no se puedan conseguir mediante proteínas vegetales. De hecho, las legumbres y cereales por un lado (como por ejemplo, las lentejas con arroz), o los cereales y los frutos secos por el otro, son combinaciones que permiten obtener toda la gama de aminoácidos esenciales, con la virtud añadida de mantener una dieta basada en legumbres y cereales, y el beneficio nutricional de este tipo de alimentos. Además, en el mundo vegetal existe un producto excepcional en este sentido, con proteínas completas que aportan todos
los aminoácidos esenciales. Se trata de la soja, así como todos los productos que se derivan, como el tofu o el tempeh. Por lo tanto, aunque las proteínas completas son predominantemente animales, no existe impedimento alguno para cualquier vegetariano (deportista o no) pueda alimentarse de las proteínas necesarias, tanto si es un vegetariano ovo-lácteo o un vegetariano estricto. Eso si, hay que prestar especial atención al comer los productos (y las combinaciones convenientes) para realizar una ingesta que satisfaga todas las necesidades proteínicas del cuerpo.

Finalmente, uno de los mayores handicaps de una dieta vegetariana es cuidar una aportación de micronutrientes esenciales. En este sentido, es muy importante evitar las carencias de Vitamina D, calcio, zinc y de la vitamina B12. La aportación de estos micronutrientes es especialmente compleja para quien siga una dieta vegetariana estricta, ya que algunos de ellos (sobre todo la vitamina B12) son prácticamente exclusivos de los alimentos de origen animal.

Vamos por partes: la falta de ingesta de calcio está directamente relacionada, en el ámbito deportivo, con la aparición de calambres musculares, así como con una recuperación deficiente tras el ejercicio físico. Para seguir una dieta vegetariana en la que se prescinda de los lácteos y sus derivados, es necesario conocer ciertos alimentos vegetales que son importantes fuentes de calcio. Concretamente las legumbres, y en especial las judías blancas, los garbanzos y la soja, son ricas fuentes de calcio. También destacan el sésamo, algunas algas (especialmente el iziki, el wakame, el arame y el kombu) o los frutos secos, todos ellos importantes fuentes de calcio.

Otro micronutriente esencial es el zinc. Este mineral desarrolla una labor esencial en la acción de diversas enzimas. El zinc es fundamental, entre otros, para mantener un sistema inmunológico efectivo. Un bajo consumo de zinc produce, por lo tanto, un aumento en las probabilidades de sufrir infecciones. Los alimentos vegetales ricos en zinc son el germen de trigo, las semillas de calabaza, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales. Para vegetarianos ovo-lácteos, los huevos y el queso son interesantes fuentes de zinc. En cuanto a los vegetarianos estrictos, o veganos, los nutricionistas afirman que absorben un porcentaje menor respeto el total del zinc consumido. Esto implica que los veganos tengan que comer cantidades superiores de zinc para alcanzar los niveles óptimos de absorción.

La vitamina D es el tercer elemento en “discordia”. Su acción favorece notablemente la absorción del calcio y, por tanto, su carencia puede acarrear problemas de osteoporosis. La presencia de la vitamina D es más alta en alimentos de origen animal. El vegetariano ovo-lácteo puede mantener una buena ingesta de vitamina D gracias a la yema del huevo y los derivados lácteos. Para los vegetarianos estrictos, se recomienda el consumo de productos enriquecidos con vitamina D2, de origen vegetal, llamada también ergocalciferol. Los estractos de soja enriquecido, o ciertos tipos de setas tratados específicamente, son fuentes vegetales de vitamina D. A todo esto, existen también suplementos nutritivos de ergocalciferol. Finalmente, hay que observar que la exposición a la luz solar es también una forma óptima de sintetizar la vitamina D en el organismo, quizás la más efectiva. Se considera que una exposición de entre 10 a 30 minutos, dos o tres veces por semana, pueden generar una cantidad suficiente de vitamina D en el organismo.

El último micronutriente “problemático” para las dietas vegetarianas, sobre todo para los vegetarianos estrictos, es la vitamina B12. Se trata de un elemento esencial para la multiplicación celular. Su deficiencia afecta a la médula ósea y el tejido nervioso, con especial incidencia en la médula espinal. Las consecuencias pueden ser un deterioro del sistema nervioso y desarrollar insuficiencia sanguínea o anemia. Aunque su origen es microbiológico, la vitamina B12 se encuentra fundamentalmente en alimentos de origen animal como la carne,
el pescado, el marisco, los huevos, la leche y sus derivados. Para los vegetarianos estrictos, existen soluciones en el mercado. Se trata de alimentos enriquecidos con vitamina B12, como algunos derivados de soja, ciertos cereales y algunas leches vegetales. No obstante, los expertos recomiendan a los veganos que tomen un suplemento nutricional específico de este componente, ya que la falta de una ingesta estable de vitamina B12 puede producir graves problemas de salud.

Este es un repaso que ha intentado ser objetivo y eficiente, transmitiendo lo que los expertos han dilucidado sobre el tema hasta la actualidad. Sin embargo, no olvide que se trata de una visión general. En un aspecto tan importante como la salud, la alimentación y el deporte, cada cuerpo es un mundo, así que te recomendamos consultar con algún nutricionista profesional para diseñar la dieta específica que más te convenga.

Carl Lewis, el Hijo del Viento

Carl Lewis, el mítico Hijo del Viento, es uno de las leyendas vivientes del deporte mundial. Aun suponiendo que ya todos le conoceréis, repasemos brevemente su trayectoria y éxitos deportivos. Lewis estaba especializado en las pruebas atléticas relacionadas con la explosividad. Empezó destacando en el salto de longitud, pero siempre será recordado por sus increíbles sprints en las pruebas de los 100 metros lisos. Logró diez medallas olímpicas (nueve oros) y, en los Campeonatos del Mundo de Atletismo disputados entre 1983 y 1993, ocho oros y un bronce.

Y de uno de estos campeonatos del mundo os quiero hablar hoy. Nos situamos en 1991, un año antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Carl Lewis reinaba, conjuntamente con su compatriota Leroy Burrell, las pruebas de velocidad a nivel mundial. Por aquél entonces ya ostentaba seis de las nueve medallas de oro olímpicas que lograría en su exitosa carrera. Además, en 1987 había establecido la nueva plusmarca mundial en los 100 metros lisos, consiguiendo correr la distancia en 9,92 segundos, un récord que seguía vigente cuatro años después. Hasta que llegó su compañero de selección Leroy Burrell quien, en una prueba preparatoria disputada en Nueva York, batió la plusmarca de Lewis rebajando la nueva meta mundial a los 9,90 segundos.

Pero Carl Lewis, competidor nato, recogió el guante. Aquél año Tokio acogía Campeonato del Mundo de Atletismo y fue el escenario de un hito histórico. En la prueba final de los 100 metros lisos, sucedió esto:

Carl Lewis batió nuevamente el récord mundial de los 100 metros, rompiendo por primera vez en la historia la frontera de los 9,90 segundos: situó la nueva marca en 9,86, alzándose por tercera vez como campeón mundial. Además, de ocho corredores que participaban en la final, fue la primera vez que seis obtuvieron marcas por debajo de los 10 segundos, convirtiendo la carrera en una de las más disputadas de la historia. Lewis consiguió recuperar el honorífico título de ser el hombre más veloz del mundo en la carrera que, muchos, consideran la mejor de la historia de la competición.

¿Y porqué os cuento yo todo esto? Pues bien: más tarde, repasando su trayectoria deportiva, el Hijo del Viento reconoció que 1991 fue su mejor año como atleta. Además, añadió que esto se debía, según su opinión, al hecho de que en 1991 llevaba un año realizando dieta vegana, hecho que le permitió aumentar su bienestar y rendimiento.

Así pues, la historia de uno de los mayores deportistas de todos los tiempos y del que fue su mejor año nos demuestran que llevar cualquier tipo de dieta vegetariana no está reñido con ninguna práctica deportiva. Todo depende de conocer que necesita tu cuerpo y dárselo, eso es todo. Existen muchos más ejemplos de deportistas de elite que siguen algún tipo de dieta vegetariana; algunos de ellos en deportes de resistencia como el tenis (Martina Navratilova) o una de las modalidades deportivas más exigentes del mundo, el triatlón, con el vasco Eneko Llanos compitiendo al máximo nivel, o Dave Scott, considerado uno de los mejores triatletas del siglo XX.

Con estos ejemplos se diluye la falsa teoría de que vegetarianismo y deporte son prácticas incompatibles. La siguiente pregunta es, lógicamente, cómo deben compaginarse ambos estilos de vida y qué se debe tener en cuenta para hacerlo correctamente. A ello vamos. Investigaremos sobre el tema y en breves os lo contamos.

Buenas noches o buen día o buena tarde, depende de donde vivas.