Mitos de la dieta vegana

La dieta vegana, como la vegetariana o la crudivegana, tiene a un séquito de detractores que las critican con dureza. Argumentos como la carencia de proteínas o la falta de energía son los más comunes. Pero, ¿son ciertos?

Los mitos de la dieta vegana

No consumir carne o productos de origen animal a veces parece convertirse, irónicamente, en un crimen. Para muchas personas, este tipo de productos resultan imprescindibles para la salud y el bienestar. Sin embargo, no parecen mostrar la misma preocupación por otras sustancias que sí incluyen en su dieta, como las hormonas, los antibióticos o las grasas saturadas.

Aunque no a todo el mundo le sienta bien lo mismo, cabe decir que lo único que necesita nuestro cuerpo es el aporte de hidratos de carbono, proteínas y grasas, así como vitaminas y minerales, adecuados para desarrollar sus funciones. Una dieta vegana es capaz de ello.

Muchos estudios y las propias personas veganas son la prueba de que así es. A pesar de ello, las críticas y los mitos siguen a la orden del día. ¿Cuáles son las frases más escuchadas?

La dieta vegana es pobre en proteínas

Efectivamente, la carne y el pescado son una gran fuente de proteínas, pero no la única. Las legumbres, los cereales, los frutos secos o las semillas contienen también una cantidad de proteínas muy elevada.

Suele decirse que la proteína vegetal no contiene todo los aminoácidos esenciales, por lo que debemos combinarlas en una comida. Esto no es cierto porque, al ingerir proteínas, los aminoácidos permanecen en el cuerpo durante un tiempo. De este modo, podemos consumir legumbres en una comida y cereales en otra y seguiríamos obteniendo una cadena completa.

Las personas veganas tienen anemia

La anemia puede afectar tanto a las personas que consumen carne como a las que no. Por ejemplo, en el caso de las mujeres, la menstruación, si es muy abundante, puede provocar deficiencias de hierro. El motivo está en la pérdida de minerales a través de la sangre, por lo que el consumo de carne es irrelevante.

Por otra parte, la dieta vegana incluye una cantidad de frutas y verduras elevadas. Esto se traduce en un mayor aporte de vitamina C, que tiene la función de favorecer la absorción del hierro. Dicho de otro modo, la dieta vegana, al contribuir a la absorción del hierro, mantiene unos niveles altos del mismo.

Estar fuerte y el veganismo son incompatibles 

Otra creencia muy extendida es la de que las personas veganas están débiles. La prueba de que esto es otro mito la tenemos en el deporte. Patrik Baboumian, o el hombre más fuerte del mundo, es vegano y declara que no es necesario dañar a los animales para tener fuerza. Además, los más fuertes no comen carne, como los gorilas, los elefantes o los búfalos.

Fiona Oakes, que es vegana desde que tenía seis años, ganó el maratón del Polo Norte. O Lizzy Hawker, que ha ganado en cinco ocasiones la UTMB (la Ultra Trail Mont Blanc, una carrera en montaña de larga distancia y exigencia. También Frank Medrano, principal representante de la calistenia, es vegano.

Como podemos comprobar la dieta vegana, aunque a muchas personas les pese, nos aporta todos los nutrientes que el organismo necesita y es compatible con cualquier entrenamiento de alta intensidad.